Imprescindibles de Barcelona: Palau de la Música Catalana

Palau de la Música Catalana

Entre los edificios modernistas más famosos de la ciudad, el Palau de la Música Catalana ocupa un espacio destacado en la calle Sant Pere més Alt. Se trata de uno de los principales edificios de la capital, uno de los mejores auditorios de toda Europa, y una de las obras arquitectónicas más importantes de Lluís Domènech i Montaner, junto al Hospital de Sant Pau, el Hotel España, la Casa Fuster o la Lleó Morera.

Orfeón y modernismo en el Palau de la Música Catalana

Si nos remontamos al origen del Palau de la Música, el Orfeón Catalán nace por el interés de grupos industriales y filántropos catalanas que querían un nuevo auditorio al estilo de lo que supuso a mediados del siglo XIX la creación del Teatro del Liceo.

En 1908, se inauguró el edificio destinado a música de orquesta e instrumental y que, hoy día, cuenta con más de quinientos actos mayores de programación diaria; la arquitectura del recinto está considerada Patrimonio Mundial por la UNESCO desde 1997, y no es para menos. La estructura central del edificio está forjada en metal y recubierta de vidrio, con el fin de que la sala de conciertos quedara en simetría con la distribución y la entrada de luz conforme al resto de las estancias. Todo ello ornamentado con motivos escultóricos, mosaicos, vitrales y elementos de forja de artistas de época como Gargallo, Maragliano o Bru, que buscaron una relación directa con figuras como Ludwig van Beethoven, Richard Wagner o un más cercano Anselmo Clavé.

Fachada del Palau de la Música Catalana

Fachada del Palau de la Música Catalana

El edificio se divide en un vestíbulo, al que se entra por la vieja entrada en Sant Pere més Alt, que se presenta con una gran escalera entre balaustres de vidrio, cerámica vidriada y barandilla labrada en piedra que da acceso al primer piso. En este, encontramos la sala Lluís Millet para actividades sociales, la sala de conciertos con una capacidad para más de 2.000 personas y un escenario de 11 metros de ancho; todo ello, ricamente decorado con bustos y motivos de grandes personalidades, pero donde destaca por encima de todo la gran claraboya del techo de platea y el órgano Walcker, que tuvo el honor de ser el primero que se oía fuera de un recinto religioso en Barcelona.

Tras la rehabilitación del Palau de la Música a finales del siglo XX, Óscar Tusquets ideó la idea del Petit Palau, a once metros de profundidad por debajo del edificio original, que fue inaugurado en 2004 para un aforo de 538 personas y que resulta un espacio espectacular para música de cámara.

Asimismo, las funciones tradicionales del Palau de la Música Catalana se han diversificado, pudiendo encontrar en los últimos años eventos con el flamenco más transgresor o conciertos de jazz y blues en la misma cartelera que ofrece piezas clásicas para orquesta sinfónica.

¿Te animas a visitar uno de los centros neurálgicos que han formado parte de la vida catalana en el último siglo?

Albergue Barcelona

Photo credit: kkmarais via Foter.com / CC BY

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