¿De crucero a Barcelona?

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Llegar en crucero a Barcelona es una experiencia singular: atracar en el puerto de cruceros, al pie de la Rambla, tiene un encanto particular que no puede compararse con la llegada en avión o en tren. Al bajar por la pasarela del crucero te encuentras cara a cara con el bullicio de la ciudad, con su ajetreo diario, nada que ver con el estrés de las estaciones de tren ni con el carácter impersonal de los aeropuertos.

Una vez atraques en Barcelona, tienes muchas formas de alcanzar el centro de la ciudad. Dependiendo de la terminal a la que llegues (hay 7 destinadas a cruceros) puedes plantearte ir caminando hasta el centro, aunque te espera una buena caminata. Lo más rápido es coger el metro o el autobús. Existen distintas tarjetas turísticas que pueden ahorrarte la entrada a museos, el desplazamiento en transporte público y otras ventajas.

Puedes dar un paseo por la Rambla hasta alcanzar plaza Cataluña: no olvides desviarte un poco para conocer parte del barrio gótico, que seguro que te enamorará. Una vez llegues a la plaza, puedes seguir tu visita por Paseo de Gracia para deleitarte con la Pedrera y el resto de obras modernistas que encontrarás aquí y allá.

Cuando paseas por Las Ramblas es imprescindible escaparse a la magestuosa Plaza Real

Cuando paseas por Las Ramblas es imprescindible escaparse a la magestuosa Plaza Real

Si coges la línea lila de metro puedes hacer una pequeña escapada para bajar en la parada de Sagrada Familia y ver en persona esta genial obra de Gaudí. Cerca del templo encontrarás muchos locales para tomar algo o incluso comer, y si subes por la avenida Gaudí podrás llegar al Hospital de Sant Pau i de la Santa Creu, un hospital único en el mundo por tener túneles subterráneos que conectan los pabellones entre sí.

Un crucero a Barcelona puede limitarte mucho el tiempo del que dispones para disfrutar de todos los tesoros de la ciudad, por lo que te recomendamos que, una vez hayas repuesto fuerzas, vuelvas a coger el metro o incluso el autobús y pongas rumbo a la plaza de España. Allí podrás disfrutar de una bonita avenida que te guía hacia el Museo Nacional de Arte de Cataluña: no tendrás tiempo de visitarlo, pero la estampa es preciosa.

La mejor vista de la Plaza España, Montjuic y el MNAC la puedes conseguir desde la terraza de Las Arenas de Barcelona

La mejor vista de la Plaza España, Montjuic y el MNAC la puedes conseguir desde la terraza de Las Arenas de Barcelona

Si pones rumbo hacia la avenida del Paralelo vivirás en primera persona cómo es uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad. Incluso puedes aventurarte por el barrio del Raval para descubrir la faceta más multicultural de Barcelona. Por ejemplo, ocultas entre sus calles encontrarás sorpresas como el gato de Botero, un simpático felino que te espera al final de la rambla del Raval.

Pasear por estas calles es un lujo que muy pocos se dan: más allá del afán por ver monumentos, hay espacios que tienen una fuerza propia y el Raval es, sin duda, uno de ellos. Sentarte a tomar algo en cualquiera de sus terrazas y observar el ambiente es una vivencia muy especial.

Si retomas la avenida del Paralelo y continúas bajando podrás admirar las atarazanas reales, conocidas aquí como Drassanes Reials, donde se construían las galeras de la flota de la corona de Aragón. Sin duda, un punto y final más que interesante para volver a tu crucero en Barcelona y partir hacia tu siguiente destino.

Albergue Barcelona

Photo credit: Jonathan d[-_-]b / Foter / CC BY-NC-SA

Esta entrada también está disponible en: Inglés, Francés, Catalán

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