Magia en el Camino, la materialización de un sueño

Magia en el camino, la materialización de un sueño

Magia en el Camino es el blog de Dino y Aldana, una pareja de argentinos que decidieron romper con la rutina para hacer realidad su sueño. Combinar su pasión por viajar con hacer magia. Juntos han viajado a lo largo del planeta dejando su impronta con la ayuda de su proyecto educativo y mágico. ¡Sé el dueño de tu vida con Magia en el Camino!

Entrevista a Dino y Aldana, bloggers de Magia en el Camino

¿Cómo surge la idea de Magia en el Camino?

Magia en el Camino surge como la “materialización” de un sueño. Surge como una liberación personal. En julio de 2009 decidimos tomar una pequeña/gran decisión que nos cambió para siempre. Decidimos ser los dueños de nuestras vidas. Dejamos gran parte de lo que teníamos y lo que hacíamos y nos dedicamos a hacer lo que más nos gusta: viajar, escribir, fotografiar y hacer magia. Nada fue fácil (ni lo es). No sé si estábamos muy seguros de lo que queríamos para nuestras vidas, pero sabíamos muy bien lo que no queríamos.

No queríamos que los días fueran todos iguales e intrascendentes. Queríamos irnos a dormir cada noche con algo del día que valga la pena recordar. Todas las noches, cuando me voy a dormir pienso en lo que hice ese día y trato de diferenciar lo que valió la pena.

No queríamos renegar de cada lunes y esperar ansiosos cada viernes. Nuestra vida no podía basarse en esperar el fin de semana. Queríamos que todos los días fueran cualquier día. Que podamos elegir nosotros cuándo sentirnos de “fin de semana”.

No queríamos formar una familia y no tener tiempo suficiente para estar con nuestro hijo. No queríamos arrepentirnos de no haber intentado ir por nuestros sueños. Y como no queríamos nada de esas cosas decidimos tomar esa pequeña/gran decisión. Esa tarde, con esa decisión, nació Magia en el Camino.

Siempre no gustó viajar y siempre todo nuestro dinero iba destinado a eso, pero eran viajes cortos, de 15 o 20 días. Queríamos que los viajes sean diferentes, queríamos volver porque queríamos volver y no porque teníamos que volver. La libertad es un viaje de ida. Una vez que vimos que se podía, ya no pudimos volver atrás.

La magia en el camino

Espectáculo de magia en Durban, Sudáfrica. (Autor: Magia en el camino)

Al momento de tomar la decisión, yo ya llevaba 5 años estudiando magia a modo de terapia porque no estaba conforme con mi trabajo de ingeniero de sistemas ni con la vida que eso me implicaba. Al principio la magia iba a ser solo una herramienta de financiamiento, pero apenas iniciamos el primer gran viaje se transformó en una herramienta de conexión increíble con la gente de todo el mundo.

Os consideráis, ante todo, viajeros. ¿Se puede considerar que es vuestra forma de vida? Para viajar se necesita mucho dinero. ¿Se puede vivir únicamente de los viajes?

Creemos que es una forma de vida porque se transformó en nuestra cotidianeidad. Y es algo que volvemos a elegir cada vez que nos lo planteamos. A pesar de las dificultades que se nos presentan, seguimos escogiendo esto.
No es que estemos todo el tiempo viajando, pero nuestros trabajos y actividades giran en torno a los viajes y cuando viajamos también trabajamos. Viajamos un tiempo, volvemos, y viajamos otra vez. Creo que ese ir y venir se transforma en un estilo de vida.

Para viajar no se necesita mucho dinero. Se puede viajar barato, muy barato, pero son viajes más agotadores y uno tiene que estar dispuesto a hacer sacrificios. Se puede viajar a dedo, compartir auto, hacer couchsurfing y trabajar en el camino.

Cuando uno no sabe por cuánto tiempo va a viajar no le queda otra que generar dinero en el camino. Como dije antes, en nuestro viaje la magia iba a ser solo una herramienta de financiación. La idea era intercambiar shows por alojamiento y pasar la gorra, hacer actuaciones privadas o magia de cerca en bares. Inmediatamente, a los 3 días de salir, la magia se convirtió en mucho más que eso. Nos invitaron a hacer magia en una escuela rural en un pueblito que se llama Antonio Díaz, en Timoteo, Mina Gerais, Brasil. La experiencia fue tan increíble que la magia se convirtió en un segundo en una herramienta inmejorable de conexión con el otro. Más tarde la magia ha sido la pieza clave de nuestro proyecto social.
Por otro lado, ante la pregunta si se puede vivir únicamente de los viajes (o, mejor dicho, de lo que los viajes generan) la respuesta es que sí, aunque tampoco es fácil.

Con la llegada del pequeño Tahiel, sois tres viajeros con ganas de conocer el ancho mundo. ¿Ha cambiado vuestra forma de viajar?

Completa y absolutamente. Si bien Tahiel es un chico que se adapta a todo, nosotros tuvimos que hacer un gran esfuerzo para darnos cuenta que ya no podíamos seguir viajando de la misma manera. Él necesita jugar como cualquier chico y si no le dábamos ese espacio estábamos oficiando muy mal de padres. Comenzamos a tener la rutina de ir a plazas de juegos en cualquier lugar que visitábamos. La comida ya no podía ser “picar algo” y seguir. Tahiel requería su tiempo para comer. O la hora de su siesta, también había que respetarla. Cuando se podía se intentaba favorecerlo, cuando no, él se adaptaba. Pero de seguro los viajes ya no son ni serán como antes de que él llegara a nuestras vidas. Nos quitó algunas cosas pero lo que nos aportó es infinitamente más. En todo sentido.

Al comienzo de vuestra aventura os propusisteis unas metas para vuestros viajes. A día de hoy algunas de ellas se han cumplido y otras están pendientes. ¿Los objetivos conseguidos han estado a la altura de vuestras expectativas? ¿Cuál volveríais a repetir?

Si a los destinos por conocer lo llamas metas, la lista lejos de decrecer, crece. Hemos estado en 50 países y nos parece que no conocemos nada. Tenemos una lista interminable de lugares a los que queremos ir y a los que queremos volver ahora con Tahiel.

En cada lugar visitado siempre uno se plantea si lo que esperaba conocer es lo que tiene frente a sus ojos. Muchas veces sí, muchas veces no, y muchas veces la sorpresa es mucho mayor a las expectativas. Igualmente al viajar tanto y por tanto tiempo, lo que termina definiendo el éxito de un lugar son las experiencias allí vividas, y las experiencias son, ni más ni menos, la gente que se nos cruza en el camino. Un paisaje sublime puede quedar opacado por una mala experiencia o por el contrario, un pueblo donde a la vista de cualquiera no dice nada, puede quedar por siempre en el arcón de los recuerdos de los mejores lugares jamás visitados.

Colores de Mozambique

La experiencia africana ha sido tan positiva que a Dino y Aldana les gustaría volver junto al pequeño Tahiel. (Autor: Magia en el Camino)

Volveríamos a repetir el Transiberiano en primavera (lo hicimos en verano) y por supuesto África. Ambas cosas acompañados de Tahiel. Sin él ya no tiene sentido viajar.Queremos viajar los tres por la ruta de la seda y conocer durante varios meses Japón.

Para vosotros lo que más importante del viaje “es la gente que se conoce en el camino”, seguro que habéis conocido a infinidad de personas en vuestros viajes. ¿Quién o quiénes han ocupado un trocito de vuestro corazón?

Responder a esta pregunta nos puede dejar muy mal parados. La verdad es que la gente del camino es la gran responsable de que hayamos recorrido tantos miles de kilómetros. Sin ellos, no hubiésemos hecho ni el 10% de lo que hicimos. No hablo sólo de alojarnos o compartir una cena con nosotros, hablo de estar infinitamente pendientes de nuestro bienestar, de invitarnos a participar de sus actividades cotidianas, de seguir en contacto más allá del tiempo compartido. Nombrar a alguno es injusto para con otros, y la lista, por suerte, es muy larga.

Después de haber visitado tantos países y culturas seguro que tenéis miles de anécdotas, ¿Cuál es vuestra preferida?

Tal cual lo dice la pregunta, hay miles y muchas de ellas preferidas. Solo por contar alguna, dejaré acá un relato de nuestro libro “Magia es Viajar”:

“Mientras avanzábamos, cayó la noche, y la estepa se convirtió en un espacio completamente negro: solo se veía lo que alumbraban las luces del auto. Si bien Bathuyga era un experto conocedor de la zona (lo había demostrado más de una vez abandonando intempestivamente una huella para encontrar otra a campo traviesa), la absoluta oscuridad le impedía orientarse fácilmente. Se salía de la huella, pero no encontraba otra, y muchas veces la hierba lucía más alta que el auto. Cuando nuestro amigo mongol se cansó de buscar como perro de presa, decidió recurrir a su teléfono celular que, para su sorpresa, no tenía señal.

Típico Ger de Mongolia

Típico Ger de Mongolia. (Autor: Magia en el Camino)

Lo que para nosotros hubiese significado dormir en el auto, para Bathuyga solo significó apelar a las herramientas de sus antepasados: aullar como coyote. Dejó el teléfono, apagó el motor del auto, se bajó, cerró la puerta y, en medio de un silencio sepulcral, comenzó a aullar. Con Aldana nos mirábamos sin poder salir de nuestro absoluto asombro. Antes, cuando la tecnología no los ayudaba como hoy, se comunicaban así, con lo más primitivo, como los animales. Sentí que estaba viajando en el tiempo. Si alguien me pregunta alguna vez si creo que se puede viajar en el tiempo, diría que sí, que es posible viajar al pasado. Yo viajé al pasado en Mongolia una noche muy cerrada en medio de la estepa. El terreno era tan plano y había tan poco viento en ese momento, que el sonido podía viajar distancias increíbles. Bathuyga aulló para los cuatro puntos cardinales por un par de minutos hasta que sucedió lo increíble: le respondieron con otro aullido. Yo quería aplaudir pero juro que estaba emocionado, atónito. “Conversaron” con aullidos por unos treinta segundos y luego Bathuyga se subió al auto, lo puso en marcha, dobló hacia la derecha unos noventa grados y, en menos de 15 minutos, estábamos frente a un ger. Aún me duraba el asombro”.

 

Creo que habéis estado en Barcelona. ¿Hay algún rincón que os gustaría volver a ver?

Sí estuvimos en Barcelona, pero mucho antes de que exista Magia en el Camino. Fue en 2002, en uno de esos viajes cortos que hacíamos en nuestras vacaciones. Pero nos gustaría volver y recorrerla como si nunca la hubiéramos conocido. Imaginamos que estará distinta, pero casi igual.

¿Cuál es vuestra imagen de Barcelona?

Cuando fuimos nos encantó. Yo tengo cuatro ciudades en el mundo donde sin haber pasado 5 minutos de estar allí me dije: aquí podría vivir. Una de esas ciudades es Barcelona. Las otras tres, para no dejar al lector con la duda, son: Cape Town (Sudáfrica), Puerto Madryn (Patagonia argentina) y La Haya (Holanda). Cada una por lo suyo me enamoró. ¿La razón o las razones que me llevaron a pensar eso? Ni idea. Sólo sucedió. De Barcelona particularmente tengo una imagen de una ciudad muy cultural y artística.

Veleros en Puerto madryn

La ciudad argentina de Puerto Madryn, junto con Barcelona, es una de sus 4 ciudades preferidas para vivir. (Autor: Magia en el camino)

Proyecto mágico es vuestra aportación social a los lugares a los que viajáis. Con un vibrante show de magia y una exposición de vuestros viajes enseñáis diferentes realidades y culturas ¿Qué os aporta vuestro proyecto?

La satisfacción de arrancar una sonrisa, una cara de asombro, evadirles unos minutos de su realidad y hacerles ver que pueden cumplir sus sueños, igual que nosotros estamos cumpliendo los nuestros. ¡Es una de las experiencias más impactantes de nuestras vidas!
Además, creemos que a través del acercamiento de otras realidades podemos dejar un granito de arena para intentar hacer de este mundo un lugar más igualitario y menos discriminatorio donde vivir.

¿Qué es lo que más valoráis a la hora de hacer una recomendación en vuestro blog?

Nuestra experiencia en el destino.

Para finalizar, ¿Qué 3 cosas no faltan nunca en vuestra maleta?

Más que decir que nunca faltan quiero decir que nunca deben faltar y son las siguientes:

  1. Aldana
  2. Tahiel
  3. Elementos de Magia.

(Posiblemente Aldana incluya su máquina de fotos y su cuaderno).

Podéis seguir a Dino y Aldana en:

Albergue Barcelona

Esta entrada también está disponible en: Inglés, Francés, Catalán

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